La mayoría de la flota es eléctrica, pero algunos vehículos y casi toda la maquinaria del campo siguen necesitando un depósito. El proyecto lo resuelve sin usar combustibles fósiles.
Los vehículos híbridos enchufables con más de 40 km de autonomía eléctrica repostan una gasolina renovable, química y mecánicamente idéntica a la convencional — no requiere ningún cambio en el motor. Se fabrica a partir de residuos agrícolas, forestales y aceites usados.


Una planta de biogás alimentada con purines y restos agrícolas produce combustible para tractores y maquinaria pesada, además de biogás canalizado directamente a cada vivienda y granja del pueblo — nadie usa bombonas. Los vecinos pueden elegir entre gas o recibir una cocina y horno eléctricos nuevos.
En lugar de cerrarlas, las gasolineras del pueblo se convierten en algunos de los puntos del territorio donde repostar — 100% combustibles renovables. Así no hace falta confiar en la palabra de nadie: sencillamente no hay combustible fósil que comprar en la comarca.


El pacto no impide el acceso normal de visitantes, proveedores o vehículos de reparto. Pueden entrar y salir de la comunidad con gasolina o gasóleo que permanezca dentro del depósito del vehículo durante la visita o la entrega.
En las propiedades que han aceptado el pacto, un visitante o proveedor no puede dejar combustible fósil, almacenarlo, venderlo ni entregarlo o proporcionarlo a los residentes. El combustible del vehículo debe permanecer en el vehículo y salir de la comunidad con él.
Porque casi nunca hace falta. Con carga gratuita en cada emplazamiento y hasta 550 km de autonomía real, la mayoría de los trayectos no necesita motor de combustión. Los híbridos se reservan para quien demuestre una necesidad real — remolques, largas distancias, rutas veterinarias — más una pequeña flota compartida para el resto.
Los combustibles y la infraestructura descritos aquí dependen de acuerdos de suministro y de las obras de conversión de las gasolineras, aún pendientes de contratar.